El Colibrí: mensajero de luz y latido del mundo

El colibrí, con su plumaje iridiscente y vuelo ágil, ha cautivado la imaginación humana desde tiempos inmemoriales. En los Andes y Mesoamérica, estas pequeñas aves no solo fueron admiradas por su belleza, sino que se convirtieron en ejes centrales de la cosmovisión precolombina: símbolos de poder, rapidez, fertilidad y portadores de la voluntad divina.

El vuelo sagrado en las culturas americanas

A lo largo del continente, el colibrí ha sido interpretado como un puente entre dimensiones:

  • Moche: Representaba la velocidad y la acción decisiva, apareciendo frecuentemente en escenas de combate.
  • Nazca: Su figura en el desierto se interpreta como una ofrenda a los dioses voladores, una petición de agua para vencer la sequía.
  • Chancay: Era el heraldo de las buenas noticias y el anuncio del inicio de las lluvias.
  • Inca (Q’ente): El mensajero de los Apus (espíritus de las montañas) y portador de los pensamientos positivos de los hombres.
  • Maya y Azteca: Para los primeros, eran mensajeros divinos; para los segundos, representaban a los guerreros caídos, talismanes de fuerza y energía vital.

Voces de la tierra: sus nombres

El colibrí es nombrado por los pueblos según su propia visión:

Aguaruna / Shuar: Jempe.

Quechua: Quinde, Q’ente, Kenti.

Aymara: Luli, Q’ente.

Asheninka: Thonkiri.

Naturaleza y virtud: entre la biología y el mito

Más allá de la leyenda, el colibrí es una maravilla de la ingeniería natural.

Es la especie de ave más pequeña del mundo, capaz de volar en todas las direcciones (atrás, adelante, arriba y abajo) a velocidades que alcanzan los 90 km/h.

En el Perú destaca el colibrí cola espátula (Loddigesia mirabilis), una joya endémica de la selva alta. Sus plumas exteriores en forma de raqueta son un testimonio de la exuberancia de la vida, aunque hoy su población se ve amenazada por la pérdida de su hábitat, recordándonos la fragilidad de lo sagrado.

¿Ansiedad o exactitud? la sabiduría del ritmo

A menudo, el ojo humano confunde la rapidez del colibrí con la ansiedad.

Sin embargo, en su aleteo frenético no hay angustia, sino exactitud y propósito.

Si el colibrí representa la “ansiedad”, es solo en su acepción más luminosa: esa energía que nos impulsa a transitar entre dos mundos. Habita la intensidad de la rapidez y la ligereza de su naturaleza. Es un vuelo virtuoso que nos enseña que la velocidad, cuando tiene un norte, se convierte en sabiduría y adaptación.

Poética del Q’ente*: el secreto de las alas

Texto inspirado en el poema “Colibrí” de Ida Vitale. Aparece incluido en la obra poética Reducción del infinito, 2002; y del mito del Q’ente (o Qinti / Kenti). Relato mítico de la tradición oral aymara, transmitido de generación en generación en los Andes.

* Q’ente / Qinti es el colibrí en aymara y quechua.

La resolana vibra: un sol mínimo en el seto.

Algo avanza y retrocede, un ts-ts casi inaudible.

No parece volar: aparece.

Una gota de luz que pierde su cauce y no se rompe.

No se apaga.

Bebe la flor. Bebe la tarde.

Dicen los antiguos que así viajan los mensajes: pequeños, insistentes, casi invisibles.

Que el colibrí aprendió a llevarlos cuando ayudó a una mujer atrapada en lo alto de la montaña. No tenía fuerza, pero volvió una y otra vez. Por eso su pecho guarda el color del esfuerzo,

y su vuelo, la memoria del riesgo.

En el sueño ocurre lo mismo. No habla. No advierte.

Apenas roza el aire y ya se va.

Deja un temblor,

la promesa de un color que se llevó consigo.

Un secreto de alas.

Despierto y camino despacio,

por si el tiempo, tentado, hace lo mismo.

Notas de la autora:

Samaras are the distinctive winged seeds of maple trees (genus Acer), often called “helicopters” or “whirlybirds,” designed to spin and glide in the wind for wide dispersal, each containing a single seed within a papery wing, and are key to maple reproduction and an edible part of the tree’s life cycle. 

Las sámaras son las semillas aladas características de los arces (género Acer), a menudo llamadas “helicópteros” o “remolinos”, diseñadas para girar y planear con el viento y así dispersarse ampliamente. Cada una contiene una sola semilla dentro de un ala papirácea, y son clave para la reproducción del arce, además de ser una parte comestible del ciclo vital del árbol.


4 thoughts on “El Colibrí: mensajero de luz y latido del mundo

  1. Dear Pat, this is such a wonderful post.

    Your poem is full of shining light and energy; luminous. I have only seen hummingbirds on film and think that anyone who has encountered one has been visited by something from the stars. Colouring those winged seeds…inspirational.

    Wishing you and all those you love, a very happy healthy New Year.

    🤗❤️🙇‍♂️

  2. Ashley: thank you! 💖 Your words truly touch me, like sunlight on wings. I love your vision of hummingbirds as visitors from the stars; it feels exactly the kind of magic I hope to capture. Actually, I made videos of that outing and the whole process of the painting to tell a longer story, because it was such a beautiful afternoon. I’ll try to make that happen on YouTube. Wishing you and all your loved ones a New Year filled with light, wonder, and gentle inspiration. 🌟

  3. Beautiful, Patricia! A lyricist as always! I don’t know how long Hummingbirds live, but I feel like I’ve known my hummingbird couple for many years. They are Anna’s Hummingbirds and they stay year-round, the winter months can be tough, so it is the only time I help with sugar water. In the summer only, we get Ruby-throated hummingbirds too. I think they prefer to come visit you in Southern CA.

    1. Dear Melanie: Thank you so much 💛 from what I’ve heard, hummingbirds usually live about 3–5 years, though some have been recorded living much longer. So that feeling of having known your Anna’s hummingbird couple for many years is real; they truly can become familiar presences, almost like tiny neighbors.

      I love that you only help with sugar water during the tougher winter months; it feels so respectful of their natural rhythms. And how special that you get ruby throated hummingbirds in the summer, what a gift! Southern CA does seem to attract visitors, but I think they stay where they feel recognized and cared for, just as yours clearly are (:

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