Cuando nada falta, ¿dónde estaba la nada?

Allá, más allá de toda messitud*, está lo que existe.

Lo que hay.

Lo que se quiere ver.

Yo, por ejemplo, hoy veo un cielo limpio, de un azul unitono. Garabateo algunas nubes blancas para hacerlo ligero y suave.

Trazo un renglón de espuma y niebla donde puedo escribir el título de mi día.

Y en ese pulso reescribí la tarde y le di un posdata de gratitud a la noche, a todos los soles y lunas que me han traído hasta aquí, permitiéndome, por fin, sentirme diosa en mi propia sencillez.

Nunca es tarde cuando el tiempo ha tenido amparo, y nunca es temprano cuando de amar-se trata

Recuerdo la primera vez que estuve aquí. Mis ojos, educados en la exigencia de lo impecable, solo vieron lo que faltaba: las grietas en el muro, el mantenimiento ausente, la fatiga de un lugar que el tiempo ha tratado con rudeza. En otro momento, me hubiera sentido ajena, quizá hasta avergonzada de decir “aquí descanso”. Me parecía un lugar indigno de mi alegría.

Cuando “lo propio” deja de pertenecernos, algo se abre en la mirada. El conformismo se quiebra: abandona un confort ya obsoleto, quedando un ismo que en altamar se sostiene, por el anhelo de más firmamento. Y la resignación, en lugar de hundirse, se transforma en una re-a-signación: un nuevo orden de prioridades.

Acostumbrarse a poco porque no alcanza para más, deja una muda agonía, un sabor amargo que corroe hacia dentro. En cambio, reconocer lo que sí hay, es elegir habitar esa otra realidad que también existe.


Hoy no veo un espacio viejo; veo la generosidad de lo que resiste:

  • La piscina: que mantiene su agua clara y fresca, invitando al cuerpo a ser leve.
  • La banca: ese rincón de madera desgastada que recibe el sol con la misma calidez que si fuera de mármol.
  • El jacuzzi: que aún alumbra y burbujea con la fuerza que le queda, como un motor que se niega a rendirse, ofreciendo descanso tras la caminata larga.
¿Con qué ojos vemos lo que está a nuestro alcance? Los míos hoy eligen la gratitud, la abundancia. Porque si hay agua limpia, si hay sol y hay descanso, lo hay todo. He dejado de esperar el escenario “perfecto” para cruzar este umbral del bienestar.

¿Con qué ojos vemos lo que está a nuestro alcance?

Los míos hoy eligen la gratitud, la abundancia. Porque si hay agua limpia, si hay sol y hay descanso, lo hay todo. He dejado de esperar el escenario “perfecto” para cruzar este umbral del bienestar.

Al final del día, la verdadera belleza no estaba en la pintura fresca de las paredes ni en el trampolín de clavados, sino en la mujer que se atreve a disfrutar de lo que tiene, sabiendo que el lujo más grande es este tiempo libre para escribir lo que antoja.

Y eso, sí, lleva a saltar mucho más lejos y más alto, allá, más allá de toda messitud*.

Posdata: Y entonces aparece la nada:

esa puerta sin marco que no lleva a certezas,

sino a un estar simple, un estar pleno.

Un lugar donde no se busca, no se corrige, no se exige.

Solo se es.

Un más allá que también es más de aquí.

Un descanso que, por primera vez, se siente propio.

(*) Notas de la autora: busqué en la AI la palabra “messitud” que me surgió al ver esa línea en el cielo azul…yo me la imaginé como inmensidad en el desorden de los pensamientos, de los juicios, de todo eso que causa caos, ruido mental, saturación de imágenes “messiness” en inglés…y Messi es un gran jugador de fútbol en esta era, un grande, su apellido no implica nada de esto, sino la genialidad de emprenderse, la constancia…bueno, en este chispazo creativo, se me vino esta palabra que es nombre, es adverbio, que es nada porque no existe, según la RAE, pero para mi sí…y aquí la comparto.

Lo que muestra la AI de google:

“Messitud” no existe oficialmente en el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (RAE).

Es probable que se trate de un error ortográfico o una confusión con alguno de los siguientes términos reales:

Masividad: Propiedad de lo que se produce en grandes cantidades o en masa.

Magnitud: Se refiere al tamaño de algo o a una propiedad física que puede ser medida (ej. longitud, masa).

Mesura / Mesurado: Alude a la moderación, el comedimiento o la cordura.

Lasitud: Se refiere a un estado de cansancio, fatiga o falta de fuerzas.

Laxitud: Define la cualidad de ser laxo, es decir, flojedad o falta de tensión.

Vicisitud: Se usa para describir una alternancia de sucesos, especialmente los desfavorables.

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