
Salí a caminar buscando nada en particular, que suele ser cuando aparecen las cosas importantes.
Y así el universo decidió convertirme en protagonista de una búsqueda del tesoro teológica.

El primer premio fue un Jesús de plástico del tamaño de una uña. No uno solemne como en un pendiente de joya, este parecía recién salido de una máquina dispensadora de supermercado.

Tenía un “God bless you” escrito como esos mensajes de “suerte” en una galleta de la fortuna.
Lo raro fue que no estaba solo. Había más. Muchos más. Jesús.es por todas partes. En ramas, en piedras, en troncos. Una especie de Jesús Go, versión beta, sin app y sin mapa.
Me imaginé a alguien muy motivado dejando estas figuritas como quien marca un sendero espiritual: “Sigue a Jesús”, pero en formato miniatura, para no asustar. Parecía que la fe viniera ahora en presentación travel size, para llevar en la billetera, para recordarla en caso de necesidad, algo físico de ¨ver y sentir para creer¨.

Yo, por mi parte, llevaba un patico diminuto en el bolsillo —porque uno nunca sabe cuándo va a necesitar un patico— (me lo había encontrado unos pasos antes) decidí dejarlo junto al primer Jesús.
Me pareció justo: si Jesús iba a guiar caminantes, al menos que tuviera mascota. Además, un influencer espiritual con un patico inspira más confianza.
Más adelante encontré otro Jesús boca abajo. En vez de preocuparme, pensé: “Claro, hasta los salvadores necesitan una siesta”. Si yo me canso, imagínate él, que carga con la humanidad y además con el patico.
Al final de la caminata recibí una revelación más óptica que religiosa. La satisfacción de que mis ojos aún se enfocan lo suficiente como para detectar figuras del tamaño de un confeti. Y creer que, si algún día pierdo la fe, siempre puedo seguir el rastro de Jesús diminutos que como migas sagradas me guíen, hasta encontrar el camino de vuelta… o al menos un buen motivo para jugar y sonreír.




Wonderful, Pat, I smiled all the way through. 🤗😊💓
Thank you as always Ashley! 😌🥰
Love your words, as always. Mixed feelings about little Jesuses left around in the woods; cute idea for people to discover, but it’s also leaving plastic in the woods which I don’t like. Nature exists for the sake of nature; it doesn’t need more human detritus laying around.