Párpados

Y Tú, que con todos esos ojitos,

sin mirarme fijamente, me ves;

mientras yo paso parpadeando tantas veces, distraída por este mismo lugar,

y recién hoy, de frente, te veo.

Mis párpados cansados a veces duermen, se cierran, y descansan de luz.

Más tú siempre estás con los ojos abiertos.

Como aquel maestro antiguo que al

sueño venció.

Cuentan que un monje, por estar alerta,

sus propios párpados arrojó al suelo,

y brotó una planta de vigilia despierta

que en hojas verdes, tu mirada, heredó;

pero tú no sufres, tú sabes…

Que atenta en tu calma te alimentas del día, y en la noche, recibes la sombra.

Qué hermosos son tus párpados hechos de cielo, te dejan mutar,

descansar la piel,

y aún en la penumbra, seguir observando.

Leave a Reply